5 claves para superar con éxito el “síndrome postvacacional”

5 claves para superar con éxito el  “síndrome postvacacional”

El próximo 18 de julio inician las vacaciones de verano en México para la mayoría de los estudiantes y maestros, es por ello que gran parte de la fuerza laboral del país planea actividades de esparcimiento con sus familias y amigos.

Sin embargo, al finalizar estos periodos de descanso, los hábitos de las personas pueden llegar a verse afectados y provocar una descompensación, mejor conocida como: síndrome postvacacional.

Este trastorno, también conocido como estrés o depresión postvacacional, se refiere al proceso adaptativo que presentan los trabajadores al reincorporarse a sus tareas diarias después de tomar vacaciones en dónde, la ansiedad sube de nivel y las emociones se descontrolan.

Los síntomas más frecuentes, tanto físicos como emocionales, que caracterizan a este síndrome son: negatividad,  agotamiento, cambio de humor, falta de concentración, dolor de cabeza y temblores.

Las personas más propensas a padecer este trastorno son aquellas que se encuentren insatisfechas con su trabajo, tienen problemas para adaptarse a su entorno laboral o tienen en puerta proyectos difíciles de manejar. Lo normal, es que los síntomas sean pasajeros, máximo duran 15 días, si después de este tiempo, los trabajadores continúan con los síntomas, es recomendable visitar un especialista o valorar un cambio de empleo, comentó Ana López, especialista de recursos humanos en Bumeran.com.

Pero no hay que alarmarse, existen medidas que ayudan a superar esta etapa con éxito, a continuación te presentamos algunas que te pueden funcionar:

Realizar actividad física durante las vacaciones: ayudará a mantener el cuerpo activo, reducirá el estrés, la ansiedad y regresarás en forma a la oficina.

No modificar bruscamente los horarios del sueño: algunas personas utilizan las vacaciones para dormir más horas, sin embargo, el cuerpo suele acostumbrarse rápidamente a ello por lo que, regresar a los horarios habituales será más complejo y provocará intensos cambios en el estado de ánimo.

Planificar el regreso al trabajo: Volver de viaje unos días antes para recargar la energía consumida en vacaciones permitirá una incorporación paulatina y sin agotamiento.

Pensamiento positivo: De vez en cuando, realizar una retrospectiva ayuda a recordar y agradecer todo lo bueno que obtenemos de un empleo, no todo es malo, los retos y aprendizajes son permanentes.

Fijar objetivos: Analizar metas a largo, mediano y corto plazo antes de comenzar un nuevo periodo nos ofrece un panorama claro hacia dónde queremos llegar y cuánto tiempo.

Es complicado elaborar un perfil exacto de los trabajadores que son más propensos a sufrir estos cambios, pero sí podemos tener una aproximación de acuerdo al tipo y entorno de trabajo que realizan, además de las características personales de cada uno. Sin embargo, las personas con mayores probabilidades de sufrir este síndrome son aquellas que muestran una menor resistencia ante la frustración.

No es fácil lograr un balance entre la vida laboral y personal,  pero estos pequeños hábitos pueden marcar la diferencia para que la motivación y productividad no se vean afectados por simples cambios de rutina.

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