Logo Bumeran
Regístrese | Ayuda | Mapa del Sitio    Postulantes    
Home Registrar Empresa Panel de Control Productos Artículos
  Contáctenos ahora al (+52 55)5091-6620


Artículos y Noticias
Recursos Humanos
Cómo usar la persuación en el trabajo Volver al listado
El mayor limitante que tenemos ante nosotros somos nosotros mismos, el lenguaje que usamos para describirnos y describir la “realidad” y fundamentalmente como nos relacionamos con el futuro.

Por Guido Samelnik
Pagina nueva 2

Converso con muchos directivos y gerentes sobre sus visiones como empresa, y cuando los escucho noto que su forma de expresarla no es muy poderosa.

Aparecen en los escritorios de sus despachos frases tales como “Seremos una empresa de excelencia”, “Seremos los líderes en nuestro rubro”. Sin darnos cuenta, lo que hacemos más que acercarnos a esa visión es alejarnos cada vez más. El lenguaje no es inocente. Cuando decimos “Seremos...” estamos implicando detrás de eso que decimos tres aspectos importantes:

No lo somos,

Tenemos un camino largo y duro por recorrer para serlo,

Es posible que no lo logremos.

Automáticamente nos separamos entre quienes somos y nuestra visión de lo que queremos lograr.

Imaginen a William Wallace diciéndole al rey de Inglaterra “Bueno, quizás algún día seremos libres”, “Lo vamos a intentar, veremos que podemos hacer para ser libres”.

Cuando lo ves a William Wallace hablando de su libertad, todo su ser, todo su cuerpo, y su discurso hablan de libertad, no es una conceptualización racional. No la libertad como una visión a la cual apuntan como pueblo, sino como un estado de su ser actual, desde donde parten. El dice “Somos libres”, y a parir de esta declaración en el lenguaje, todos sus pensamientos, todas sus acciones, toda su energía están en sintonía con la libertad.

El futuro no existió ni existirá jamás, es solo una conversación que tenemos hoy en el presente. No podemos predecir el futuro como si existiera independientemente de nuestro lenguaje. Lo que podemos hacer, es crearlo a nuestra manera.

Para eso, un coach trabaja con su equipo para pararse en el resultado y ver desde allí el mundo: ¿Cómo se ve el mundo desde este nuevo lugar?, ¿Cómo se siente?, ¿Qué está pasando?, ¿Cómo lo logramos?, ¿Cómo estamos coordinando acciones?, son algunas de las preguntas que nos hacemos para estar “viviendo el resultado”.

No miramos a la posibilidad, sino que nosotros como equipo  “somos la posibilidad”. Una vez hecho esto, miramos para atrás en el tiempo y empezamos a ver que tendría que haber pasado anteriormente para que esto este sucediendo en la actualidad y de esa manera planificamos las acciones necesarias que nos están faltando en el presente para llegar a ese resultado.

Algunas preguntas que nos ayudan a pararnos en el resultado

¿Cómo sería si pudiésemos hacerlo?

¿Que conversaciones que no estamos teniendo, podemos empezar a tener?

¿Cómo se vería un resultado ideal?

¿Quiénes podemos ser para crear el cambio que necesitamos?

¿Que pasaría si hacemos eso que nadie todavía hizo?

¿Qué tendría que pasar para que estemos satisfechos con los resultados?

 

Desde la planificación tradicional, generalmente desechamos cualquier idea o proyecto que este por fuera de lo que consideramos el límite de lo posible, lo que para nosotros juzgamos irracional, sin darnos cuenta que como seres humanos somos incapaces de ver la “realidad” tal cual es, sino que solo podemos ver lo que como observadores podemos interpretar por nuestras historias y experiencias pasadas.

El considerarnos seres racionales nos ayudó a llegar hasta donde llegamos en la actualidad, que por cierto ya es mucho, pero hoy es la mayor fuente de limitación como seres humanos. Matamos nuestra propia creatividad al desechar ideas que salgan de lo ya establecido.

Cuando planificamos el futuro desde el presente pensando en lo que pasó en el pasado, entonces hacemos que el “futuro sea una prolongación del pasado”, o sea, más de lo mismo. Comenzamos a tomar las pequeñas acciones que están a nuestro alcance por los recursos limitados que tenemos, y esto hace que caminemos muy despacio, ocupándonos de las cosas urgentes y entrando en círculos viciosos de los cuales es muy difícil salir. Racionalizamos acerca de las posibilidades a futuro, pero nuestro cuerpo sigue preso de la angustia y la resignación por la “realidad” actual.

“Pararnos en el resultado de lo que queremos” nos permite vivir en el cuerpo la sensación de ya haberlo logrado. El camino se hace mucho más fácil, como personas nos sentimos mucho más seguros. Cuando tu lenguaje y tu cuerpo hablan el mismo idioma, nuestras acciones son mucho más precisas, consistentes, y poderosas. Dejamos de ver a la posibilidad como algo que hay que buscar o encontrar, sino que “nosotros somos la posibilidad”, y desde nosotros creamos el cambio que queremos lograr.

Hay una famosa frase que dice “Si quieres ser fuerte, hazte el fuerte”. Generalmente creemos que solo podemos hacer las cosas que nuestro ser nos lo permite. “Somos chicos, por eso no podemos hacer lo que hace la empresa grande”. Esta creencia destruye toda posibilidad de cambio. Podemos seguir creyendo que esa es la única verdad, o podemos empezar a ver que también nuestro hacer genera quienes nosotros somos. “Por no hacer las cosas que hacen las grandes empresas, es que somos chicos”.

Si esperamos a tener coraje para tomar desafíos, quizás nunca hagamos nada, si nos comprometemos a desafiarnos a nosotros mismos, en el preciso momento en el que tomamos el desafió, estamos siendo valientes.

Gandhi lo decía con sus palabras: “Seamos el cambio que queremos ver en el mundo”.

 
 
Otras notas del autor 

 
Recursos Humanos
Compensaciones
Comunicación
MBA de AméricaEconomía
Desayunos de RR.HH.

Opciones
Los más leídos
Enviar a un amigo
Versión para imprimir

 

Nuestra Compañía Prensa Aviso Legal Proteccion de Datos Mapa Publicidad

Argentina Brasil Chile Colombia Costa Rica Ecuador Mexico Perú Rep. Dominicana Uruguay USA Venezuela Internacional

© Copyright 1999-2008 Bumeran Internacional Todos los derechos reservados