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Los nuevos ejecutivos son
trabajadores de equipo, acostumbrados a ser parte de grupos de gerencia de alto
nivel con personas de diversos orígenes culturales. Debido al hecho que en las
organizaciones globales el liderazgo colegiado será más aceptable que el enfoque
autocrático, los líderes del futuro deberían cultivar una forma de tratar con
la gente que sea con una “autoridad no autoritaria”.
Las aptitudes relacionales son
esenciales en el nuevo ejecutivo global. La destreza técnica por sí sola ya no
es adecuada. Para ser eficaces en la economía global, los ejecutivos deben
poseer conciencia estratégica de la situación socioeconómica y política de los
países en los cuales trabajan, y mostrar vivo interés en ella. Para entender lo
que sucede en el mundo que los rodea, los ejecutivos globales también deben
poseer talento para la comunicación tanto verbal como no verbal.
Nuevo contrato psicológico.
Los nuevos ejecutivos globales han
de aceptar que el contrato psicológico no declarado entre individuos y
organizaciones se halla en continuo flujo. La relación entre el dirigente y el
dirigido no es lo que era antes. El consecuente clima de incertidumbre suscita
necesidades de dependencia entre los trabajadores, que dan como resultado el
deseo de contención de la ansiedad por parte de quien ejerce liderazgo.
Este estado de cosas crea, sin
embargo, una paradoja. En este mundo global, quienes pagan a los ejecutivos
esperan que éstos posean un alto grado de tolerancia por la ambigüedad; pero al
mismo tiempo, ¡aquellos que están a su mando esperan de ellos la creación de
un “ambiente de contención” seguro, que reduzca la ansiedad y la ambigüedad!
En otras palabras, se pide a los directivos que sean faros de certidumbre en un
mundo muy incierto. Se espera de la mayoría de ellos que toleren un mayor grado
de ambigüedad del que les resulta cómodo.
El seguidor va detrás del
líder, porque ve en su persona el medio para lograr una mejor situación, a
partir de sus circunstancias. Reconoce en él o ella un conjunto de atributos
que a veces le hacen abdicar en su favor –lamentablemente– la búsqueda personal
de su felicidad, realización y propia seguridad.
Algunos de esos
atributos que, bajo diferentes signos, reconoce el seguidor en el líder son los
siguientes:
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«Él es capaz».
-
«Quiere el bien
para mí».
-
«Eso que me
plantea (representa o busca), vale la pena».
-
«Él mismo se
involucra de modo total».
Mapa de Ruta
Los directores ejecutivos
enfrentan actualmente dos asuntos críticos:
1. Globalizarse y fomentar la
lealtad entre sus empleados, en una época en que las organizaciones no pueden ya
hacer a sus miembros promesas a largo plazo que tengan sentido. En la búsqueda
de soluciones para ellos, estamos ante el interrogante de cómo va a ser la
organización del futuro. Me pregunto qué clase de líderes y qué clase de
organizaciones constituyen modelos en la economía global.
2. Finalmente, cuáles son los
valores que proporcionan fundamento a la excelencia y al nuevo contrato
psicológico y cómo estos valores pueden ser traducidos a la práctica en
cualquier organización.
Prof. Marcelo Vázquez Ávila
Area Comportamiento Humano
IAE - Escuela de Negocios de la Universidad Austral
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