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Para Santiago Íñiguez, nuevo decano del Instituto de Empresa (IE), no es descabellado pensar que la globalización de las escuelas de negocios pasa por la consolidación de alianzas estratégicas. Incluso, es categórico al precisar que dichas alianzas pueden realizarse con organizaciones o empresas de otros sectores, ajenas al mundo de la educación ejecutiva.
El futuro Decano del IE –quién asumirá su nuevo cargo a partir del 23 de agosto en reemplazo de Ángel Cabrera– explica que el mercado de la dirección de empresas incluye diversos competidores que operan en actividades relacionadas, lo que hace previsible ver alianzas múltiples, tanto con empresas como entre las propias escuelas.
Durante una conversación con el periodista de AméricaEconomía.com, Marcelo García, Íñiguez se dio tiempo para analizar los desafíos y retos que tendrá al asumir su nuevo cargo al mando de una de las escuelas de negocios más importante de Europa. Además, desmenuza el fenómeno del emprendimiento, destacando que la mejor manera de que una persona se desarrolle profesionalmente es que sea su propio empresario.
¿Cuáles son sus principales desafíos cuando asuma como Decano del IE?
El IE es una escuela sólida, establecida dentro del sector. En ese sentido, mi proyecto es de continuidad, aunque asumiendo una serie de retos influenciados, principalmente, por los cambios del entorno, del sector y las nuevas demandas de los clientes.
Por este motivo, asumo como retos el adquirir un mayor compromiso con los antiguos alumnos y desarrollar más actividades que les permitan formarse a lo largo de su carrera profesional. Otros retos importantes son la globalización del sector junto a la reforma de los programas y el desarrollo de contenidos.
¿A qué se refiere con reformar ciertos programas?
El programa MBA es un programa estandarizado, muy conocido internacionalmente por todas las personas que deciden cursarlo por lo que las transformaciones en el entorno exigen incorporar nuevos contenidos. Hace falta prestar cada vez más atención, por ejemplo, a la diversidad en la manera de hacer negocios que ocurre en las distintas regiones o, incluso, tratar aspectos relacionados con la gestión de la seguridad, tema que cada vez tiene mayor importancia en la toma de decisiones de inversión en el extranjero.
En ese sentido, la integración de aspectos dentro del programa MBA que tengan relación con la diversidad, la gestión de seguridad y de las crisis, son elementos novedosos respecto del actual currículo del programa.
¿La globalización es la principal tendencia de las escuelas de negocios?
El sector de la formación en dirección de empresas es un rubro similar a otros sectores del mundo de los negocios. En ese sentido, cada vez hay clientes más globales y el propio conocimiento, la información y la transparencia del mercado tienen cada vez una naturaleza más global.
El IE compite con escuelas que están en otras regiones o continentes. La globalización nos lleva a establecer acuerdos de colaboración y alianzas estratégicas, las que nos permiten atender las necesidades de nuestros clientes en todos aquellos países donde operan nuestros clientes corporativos, alumnos o graduados.
Recientemente el IE participó en la conferencia Sumaq Summit junto a otras siete escuelas de negocios líderes en América Latina. ¿Esta alianza es una demostración de la importancia que el IE le está dando al mercado latinoamericano?
Sin duda. Latinoamérica es una región con expectativas de crecimiento muy importantes. Latinoamérica posee muchas afinidades tanto con Europa como con Norteamérica. Incluso muchas de las empresas españolas tienen una presencia destacada en América Latina, por lo que nuestro propósito es servir de la mejor manera posible a estas grandes corporaciones.
¿Cómo se encuentra el fenómeno del emprendimiento entre los alumnos del IE?
El fenómeno de la creación de empresas ha recibido una importancia muy especial en el IE desde sus orígenes. Sin ir más lejos, el IE es el resultado de una iniciativa emprendedora por parte de un grupo de empresarios y creo que eso ha estado muy presente tanto en la cultura organizativa del IE como en toda su actividad de formación
De hecho, la creación de empresas es una de las asignaturas principales dentro del programa MBA. Alrededor de un 14% de los graduados del programa Master deciden crear su propio negocio y, afortunadamente, el fenómeno se está extendiendo.
Para nosotros es un fenómeno muy especial, sobre todo teniendo en cuenta la evolución del entorno. Posiblemente, la mejor manera de desarrollarse profesionalmente es ser cada uno su propio empresario.
¿Con el explosivo crecimiento que han tenido los MBA, cursar uno de estos programas puede ser considerado como una obligación más que una alternativa de crecimiento?
El MBA ya es un programa reconocido en todo el mundo y en muchos casos estos cursos sirven para acceder a ciertos puestos directivos. El MBA es parte de la experiencia de personas que vemos como ascienden en sus organizaciones o que crean sus propias empresas. Es una experiencia que cambia la manera de ver el mundo y que permite acceder a esa red de relaciones y personas que luego facilitan el desarrollo profesional y social.
¿No puede considerarse un contrasentido las especialidades en los MBA? ¿Acaso éstos no deben ser programas globales?
El MBA por definición es un programa generalista que pretende cubrir todas las disciplinas, pero una posible fuente de diferenciador para las escuelas es combinar esa generalidad del programa con la oportunidad de especializarse en sectores o áreas de actividad.
Pienso que en futuro se van a desarrollar programas MBA con un carácter generalista y, a la vez, con la oportunidad de cursar una especialidad que fortalezca la preparación para un desarrollo profesional en un sector o área determinada de la empresa.
Las escuelas de negocios son un negocio en sí mismas. ¿Cómo cualquier negocio, aquellas más grandes y multinacionales serán las llamadas a conquistar todo el mercado?
Si el sector de las escuelas de negocios evoluciona de la manera parecida o similar a lo que sucede con otros sectores del mundo de los negocios, cabría imaginar un proceso de concentración en el cual, efectivamente, al cabo de los años habría cinco grandes jugadores en el mercado.
Sin embargo, hay motivos que nos llevan a pensar que no va a suceder así. Algunas de estas razones tienen carácter legal, el que impide, por ejemplo, fusiones o adquisiciones de las escuelas de negocios por el estatuto jurídico que tienen dichas organizaciones, pertenecientes a universidades. También existe otro tipo de aspecto relacionado con la fuerte imagen de marca que poseen las escuelas, lo que dificultaría dichos procesos de concentración.
Pese a esto, creo que esa concentración se va a producir vía alianzas estratégicas. Quizá al cabo de unos años nos encontremos con cinco o seis grandes redes de alianzas en el mundo, donde las escuelas de negocios puedan dar un servicio global a todos sus alumnos y a los clientes corporativos.
En ese sentido, posiblemente la globalización pasará por alianzas estratégicas entre universidades y escuelas de negocios. Incluso, estas alianzas pueden realizarse con organizaciones o empresas de otros sectores.
A su juicio, ¿Las escuelas latinoamericanas se asemejan más al modelo europeo o norteamericano?
Pienso que hay una serie de aspectos del entorno que hacen que las escuelas latinoamericanas se parezcan más a las europeas que a las norteamericanas. En EE.UU., las escuelas cuentan con un capital muy fuerte que permite desarrollar una serie de investigaciones y actividades académicas cuyo objetivo es, fundamentalmente, la comunidad académica.
Esto hace que la naturaleza de sus programas sea singularmente distinta a las escuelas latinoamericanas o europeas que desarrollan una investigación de carácter más aplicado, más en línea con los intereses de las empresas o la gestión del día a día.
Todo este sistema condiciona también el perfil de los profesores. Es más frecuente encontrar en las escuelas norteamericanas profesores de talante académico, mientras que el modelo de profesor en las escuelas europeas o latinoamericanas está relacionado a una persona con base académica y buen docente, muy próximo a la comunidad empresarial.
Estos son factores que hacen que el claustro de profesores, los contenidos de los programas y las investigaciones desarrolladas dentro de las escuelas latinoamericanas sea distinto a la mayor parte de las escuelas norteamericanas.
Desde su posición como futuro decano del IE. ¿Cómo convencería a un estudiante latinoamericano para elegir el
IE?
Creo que la decisión de la localización para estudiar es una decisión importante. En ese sentido, venir a Madrid, puente entre Europa y América Latina, es una experiencia que sirve para entender el fenómeno de la diversidad y enriquece el entendimiento cultural, algo cada vez más importante en la gestión de empresas.
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