Por Felipe Abarca Z.
La innovación se ha tomado el Ranking de los Mejores MBA Globales para Latinoamericanos.
Por primera vez en sus tres años de existencia, el listado es encabezado por Sloan School of Management, la escuela de negocios del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Este nuevo orden es producto de la incorporación de una variable clave no sólo para las escuelas globales, sino también para las latinoamericanas: la innovación curricular como un factor determinante en la experiencia de hacer uno de estos posgrados. De los programas evaluados, Sloan es uno de los más creativos tanto en sus contenidos como en su estructura.
La incorporación de este parámetro no es mera casualidad. Desde hace rato que las propias escuelas están preocupadas de la fuerte tendencia a la homogeneización de los MBA. La reacción habitual es incorporar contenidos de acuerdo con la contingencia. Los escándalos contables en Enron, WorldCom y otras compañías han hecho que muchas escuelas estadounidenses incorporen materias o talleres relacionados con gobierno corporativo, ética y responsabilidad social corporativa. Sin embargo, la innovación va mucho más allá de la puesta al día de los programas.
La inquietud, que actualmente ronda en la “industria”, tiene que ver con cambios o modificaciones estructurales en los programas. A determinados niveles de calidad, es difícil encontrar grandes diferencias a la hora de comparar los planes de estudio de los MBA. No existen grandes barreras a la entrada y, por lo tanto, la supercompetencia entre las escuelas hace que cualquier experiencia exitosa sea replicada con rapidez por otras instituciones o, como suelen decir en las escuelas, se ha hecho demasiado benchmarking. Términos como este último, experiencia global, estrategia e, incluso, innovación son fáciles de encontrar en cualquier malla curricular y bien se podría hacer un diccionario de los más repetidos.
De ahí la importancia de comenzar a exigir innovación en los MBA. Sin embargo, ser innovador no significa solamente incorporar o modificar cursos, o experimentar permanentemente con los programas, llevándolos al borde de la pirotecnia académica. Como bien saben en las principales escuelas de negocios del mundo,
la innovación de verdad debe ser sustentable a través del tiempo; o lo que en jerga de escuelas de negocios se podría traducir de las siguientes formas: necesariamente debe ser una fuente de ventajas competitivas y capaz de generar barreras de entrada (o sea, que sean difíciles de imitar).
Por sus características e historia, como también por la estructura en que está organizado el programa (ver observaciones en Ranking), el MBA de Sloan es el que mejor cumple con estas características, manteniendo un alto desempeño en los demás parámetros de la metodología aplicada. Entre sus fortalezas están los altos puntajes GMAT que se exigen a los postulantes, una alta proporción de alumnos extranjeros y un interesante prestigio.
¿Qué hace que Sloan sea una de las escuelas donde la innovación efectivamente ha generado ventajas competitivas? La clave de su modelo es el círculo virtuoso entre la investigación, innovación y contenido, que no sólo es propio de esta escuela de negocios, sino también de todo el MIT. En sus varias decenas de centros de investigación, la universidad incorpora investigadores de sus cinco facultades, creando un brain power difícil de encontrar en otros lugares. A esto se agrega la vinculación sin complejos con empresas y el gobierno, un ingrediente que completa y hace sustentable el proceso. La mezcla de investigación, enfocada en problemas reales, parece ser un modelo imbatible.
VÍNCULOS CON LA REGIÓN
El efecto gravitacional de esta estructura convoca a los mejores estudiantes y profesores del mundo, y también a las mayores y más competitivas empresas. Sólo los 19 centros de investigación de Sloan reciben anualmente US$ 12 millones de sus más de 200 empresas auspiciadoras y, en general, las empresas creadas por ex alumnos y profesores del MIT generan ventas por US$ 230.000 millones, o el equivalente a casi la mitad del PIB de Brasil. Tal productividad refleja el que innovaciones teóricas como la fórmula de valoración de opciones de Black y Scholes, creada por académicos de esta escuela, e iniciativas como el concurso de planes de negocios US$50K convivan armoniosamente.
En la encuesta aplicada a profesores, Sloan obtiene el liderazgo en tres nichos de management, más que ninguna otra institución en el Ranking. Sin embargo, también hay otras escuelas de negocios que están destacando en esta área: el suizo IMD, en el puesto 18, y su aprendizaje experiencial de liderazgo; el Johnson School, de Cornell University, en EE.UU., y sus cursos intensivos que “sumergen” a los alumnos en problemas de empresas, en tiempo real; o Case Western Reserve University, y su currículum estructurado a partir de una evaluación por competencias de los alumnos.
En el Ranking de este año también se incorporó otro nuevo parámetro de evaluación. Se trata del poder de red de la escuela de negocios, definido como el esfuerzo por posicionarse y tener vínculos más estrechos con América Latina. Con claridad, las escuelas que están actuando con mayor agresividad en esta área son las españolas y algunas escuelas de EE.UU.
El IESE es el que tiene una de las mejores redes, mérito que lo tiene en el top 10 de nuestro Ranking. Su decano, Jordi Canals, tiene una particular forma de medir el market share: “Hacemos cursos para todas las empresas del Ibex 35”, dice. Además, en la región cuenta con el soporte de las escuelas hermanas del Opus Dei, como el Ipade en México y el IAE en Argentina, a lo que suma su reciente entrada en Brasil para ofrecer cursos de educación ejecutiva. Le sigue el Instituto de Empresa de Madrid, en el lugar 19, que intenta crear una red con las escuelas latinoamericanas más prestigiosas a través de la alianza Sumaq, iniciativa que aún no ha madurado. “Ha ido más lento de lo esperado”, dice su decano, Ángel Cabrera.
Otras, como el Esade, escuela vinculada a la orden jesuita, están apostando al mundo hispanohablante y al fortalecimiento del triángulo entre América Latina, la América anglosajona y Europa. “Nos estamos concentrando en hacer alianzas con universidades de EE.UU. donde el idioma español tenga impacto”, dice el director del MBA de esta escuela, que recientemente se alió con la Universidad de Texas en Austin. Ésta, y más recientemente Thunderbird, de Phoenix, Arizona, son las escuelas más agresivas en la región.
Son pocas las escuelas que al menos no manifiestan un mínimo de interés en América Latina. No por nada, en escuelas como el Owen Graduate School of Management, de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, Tennessee, los alumnos se reúnen en “La Divina Comedia”, nombre que lleva el encuentro semanal que realizan para discutir sobre los eventos que ocurren en la región. Esto no sólo es bueno para los estudiantes, quienes mantienen el vínculo con sus países, sino también para toda América Latina, que en un futuro próximo podría ver a más de alguna de estas instituciones entrando a competir con las escuelas de negocios latinoamericanas, en su propio territorio.
| Las 10 mejores escuelas de negocios globales |
Las mejores según nichos |
1. MIT [Sloan] EE.UU.
2. Harvard Business School EE.UU.
3. Wharton EE.UU.
4. Stanford University EE.UU.
5. Insead Francia
6. London Business School Inglaterra
7. Kellogg [NorthwesternUniversity] EE.UU.
8. Columbia University
9. University of Chicago EE.UU.
10. Iese España |
Estrategia Harvard
Marketing Kellogg
Finanzas Wharton
Tecnologías de la Información MIT
E-business MIT
Recursos humanos Stanford
Operaciones y logística MIT
Dirección general Harvard
Entrepeneurship Babson / IE
Management Intercultural Thunderbird / Insead |
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