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Las regiones que registran la menor aportación al Producto Interno Bruto (PIB)
en México son aquellas en donde existe una mayor penetración de la telefonía
móvil, al grado de superar en número a las líneas fijas. Este fenómeno no es
privativo en el país, sino que ocurre en el ámbito mundial.
En
estas regiones las líneas telefónicas celulares superaron en número a las fijas
antes de finalizar el año 2000. Hablamos, principalmente, de dos:
- Región uno: Comprende los estados de Baja California Norte y Baja California
Sur, su aportación al PIB nacional es del 5% y tiene una densidad móvil del
30%
- Región dos: Abarca las entidades federativas de Sinaloa y Sonora, con una
participación en el PIB nacional del 6% y una penetración de líneas celulares
del 20%. Cabe aclarar que la densidad móvil nacional al final del 2000 era
del 14%.
Gracias a investigaciones llevadas a cabo por Select-IDC se ha podido comprobar
la premisa que da cuenta de que a menor desarrollo económico -traducido en menor
participación en el PIB nacional- mayor es la penetración móvil en una región
determinada y viceversa.
En efecto, si se compara la penetración de la telefonía fija contra la penetración
de la móvil en cada una de las nueve regiones en que la COFETEL divide a la
telefonía celular, "encontramos que la brecha en favor del servicio móvil es
mucho más amplia en las regiones con menor aportación a la riqueza del país".
Este fenómeno se debe básicamente a que la infraestructura tradicional de telecomunicaciones
en dichas regiones ha sido insuficiente. Ante esta carencia, la telefonía celular
se convierte en una opción accesible, cómoda e inmediata: "es falsa la idea
de que la necesidad de comunicación no es prioritaria para la población concentrada
en las regiones menos desarrolladas; la necesidad existe, está ahí y es tan
real como las tasas de penetración que la telefonía móvil alcanza en esas zonas,
superiores a la del promedio nacional; el problema es que no hemos encontrado
la fórmula para hacer accesibles los servicios básicos de telecomunicaciones
en determinadas regiones."
Son las regiones 9 y 6 las más desarrolladas del país con relación al porcentaje
de participación en el PIB. Pero no sólo eso, son también las zonas donde hasta
el cierre del 2000 todavía existía un mayor número de líneas fija con respecto
al número de abonados celulares. Estas regiones comprenden los estados de Hidalgo,
México, Morelos, D.F, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí,
Zacatecas y Jalisco.
Oportunidades de negocio más allá del centro del país
En las regiones 7 y 8 que comprenden los estados de Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala,
Puebla, Veracruz, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán es donde
se localizan las mayores oportunidades de negocio para los operadores celulares.
Aquí todavía no existe saturación de líneas móviles y es tangible la necesidad
real de comunicación, así como una importante cantidad de usuarios potenciales,
que al no tener acceso a la telefonía fija verían en la celular la solución
a su problema de comunicación, señaló el analista.
Para poder atacar exitosamente estos mercados es necesario que los operadores
consideren que, en primera instancia, tienen una ventaja frente a los carriers
tradicionales de telefonía fija: en las regiones con menor participación en
el PIB pueden satisfacer la necesidad de comunicación de los usuarios generada
por la falta de infraestructura para la telefonía tradicional.
César Jiménez recomienda que además de aprovechar esta ventaja, se haga más
atractiva la oferta de los operadores celulares a través de promociones y de
planes de pago adecuados; además deberán aprovechar el éxito que ha tenido en
todo el país el sistema de prepago, catalizador del crecimiento de los abonados
celulares.
Si bien es cierto que el sólo hecho de conocer que las regiones 8 y 7 son las
que presentan la menor densidad móvil del país es un elemento que nos habla
del potencial de mercado que hay en estas zonas, también habría que hacer un
análisis de la población de cada región y un estudio segmentado de ella para
averiguar el número de individuos con posibilidades económicas para adquirir
el servicio.
Pero no sólo eso, será necesario considerar que si bien la penetración en estas
zonas puede traducirse en un incremento de la masa crítica, de la expansión
del servicio básico de telefonía celular, esto no garantizaría el incremento
en el número de abonados que contrarían servicios de valor agregado o avanzados
como mensajes escritos, servicios de tercera generación, Internet móvil, buzón
de llamadas, entre otros. Incluso existe la posibilidad de que un gran número
de usuarios opte por el esquema de prepago, como ya ocurre en el ámbito nacional.
"Los operadores deberán preguntarse cuál es la estrategia a seguir y cuál el
mercado a atacar si las zonas más desarrolladas, en donde habría posibilidades
para el consumo de servicios avanzados dado que en ellas se concentra la actividad
económica más importante y por ello serían apropiados servicios orientados a
ejecutivos o profesionistas, o las zonas que incrementarán la masa crítica"
finalizó César Jiménez.
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