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Hoy por hoy nuestro mundo actual se da cuenta y valora la importancia del trabajo
en equipo. Basta echar una mirada a los programas de educación y desarrollo
en cualquier organización y es muy común encontrar por lo menos esbozos de este
concepto. En el mercado, hay un sin número de alternativas disponibles de todos
los tamaños y colores. En nuestra experiencia hemos encontrado algunos elementos
funcionales no sólo a nivel conceptual, sino muy operativos que facilitan, apoyan
y refuerzan el trabajo en equipo como una excelente alternativa para lograr
resultados, como el desarrollo de la gente y, por supuesto, el de la organización,
empresa o institución.
Los gurús de la administración y del cambio lo han dicho y lo seguirán diciendo,
el trabajo en equipo paga dividendos tanto humanos como materiales; es más,
en ocasiones los grupos se convierten en una excelente cortina de humo para
esconder la obsolescencia e incompetencia.
En nuestro caminar en la consultoría tanto organizacional como personalizada
hemos encontrado algunos comportamientos de éxito en el trabajo en equipo:
1. Clara definición de la tarea a lograr.
Es vital para un equipo contar con un rumbo, una visión y un propósito definido
y aceptado por todos. Suena relativamente sencillo pero es importante atender
este punto. Las personas captamos, interpretamos y percibimos de diferente manera.
Entonces, unificar y tener una misma visión/propósito se convierte en un aspecto
crítico. Por supuesto, la comunicación es el medio para lograrlo.
2. Entonces el factor "pareja" es el liderazgo.
La danza entre el liderazgo y el equipo como pareja marca la pauta para visualizar
la forma en como se desempeña el grupo y los resultados que se provocan (proceso
y tarea).
3. Solución de problemas. Una competencia
inherente a cualquier ser humano es la solución de problemas, máxime cuando
se trabaja en grupo. Como dice el refrán popular "Cada quién tiene su manera
de matar pulgas", el trabajo en equipo requiere de un método funcional en donde
todos y cada uno de los participantes conozca y domine los diferentes aspectos
de divergencia y convergencia para la solución efectiva de problemas, ya sean
de índole técnica, administrativa o social-humana.
4. Participación inteligente. Es muy natural,
lo hemos encontrado invariablemente en distintos equipos, que la participación
se desborde y en esos momentos el recurso tiempo se utilice en forma disfuncional,
debido a que la gente no escucha. Participar en un equipo a la hora de resolver
o analizar problemas es un gran reto cuando no existen caminos preestablecidos
que faciliten esto.
5. Reglas y normas de operación. Hemos
encontrado que la forma en como opera un grupo como tal facilita u obstaculiza
el trabajo en equipo. Tomar decisiones, llegar a acuerdos, realizar proyectos
o celebrar un cumpleaños, implica diferentes puntos de vista y una manera de
organizarse para realizarlo. La normatividad en un equipo u organización puede
ser de lo más sencillo.
6. Aprendizaje en equipo. En esta era del
conocimiento que vivimos, el aprendizaje se convierte en un elemento de vital
importancia. Desarrollar, reforzar y, sobre todo en nuestra cultura latina,
documentar y/o registrar los aprendizajes en equipo es un factor que cada vez
demanda más atención. Hemos encontrado que al conocer los estilos de aprendizaje
de un equipo, facilita el aprovechamiento y asignación de talento a problemas
específicos, y la comprensión de las dificultades tanto personales como del
grupo, a fin de diseñar y desarrollar respuestas acordes con la realidad.
Entonces, al estar conscientes de estas realidades permite responder con soluciones
acordes a las mismas. Entrenar a un equipo para generar alternativas o escenarios,
ideas o conceptos, es una tarea muy reconfortante por la inmediatez de los resultados
logrados en corto tiempo.
7. Integración del grupo. Lograr que un
grupo sea transformado en equipo, es decir, que exista un propósito o fin claramente
definido y compartido. El grupo es como una máquina de alto rendimiento o una
orquesta sinfónica en donde cada elemento entra en el momento justo y sale solamente
cuando le corresponde; el grupo requiere integración entre las personas, y no
nos referimos a la integración en la acepción de hacer que la gente participe,
sino en un concepto mucho más amplio, donde la integración se traduce o despliega
como conocimiento de los otros, de sus habilidades y competencias.
Es seguro que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia carpeta de "mejores
prácticas" sobre trabajar en equipo. Y estas tomaran valor agregado al momento
de ponerse y aplicarse a alguno de los tantos espacios con los que lidiamos
día a día. Si nos hacemos la pregunta: ¿de qué manera puedo mejorar el trabajo
de equipo? Seguro nuestro procesador de solución de problemas se activará y
comenzará a generar alternativas.
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